23 may. 2013

Enmedio del drama, entre el demandado y el actor

Hay una cosa innegable en la vida: muchas de las personas que tratamos, desean vernos como si fueramos su condón: que les demos protección y tranquilidad, mientras ellos gozan, y al final desecharnos.

Ésto sucede entre familiares, amigos, colegas, etcétera. Cuando uno les identifica, ya sea por investigarles o porque finalmente se decidan a mostrar su verdadero rostro haciéndote algo, lo mejor que puede esperarse es que de forma madura y civilizada parta cada quien en caminos diferentes y se minimicen pérdidas.

Sin embargo, lo mejor no siempre ocurre. Es cuando aquellos que se aprovechan del conflicto, los malentendidos, la libre interpretación e inconstantes valores, para lograr una ganancia de ello. Así aparecen las amantes busca-dinero, los religiosos acaparando mano de obra y otorgantes de diezmos, los que rastreramente obtienen dinero, tiempo y favores, y sí, también los abogados.

Fue en la mañana de uno de éstos recientes días, cuando éstos hombres que se dicen de la ley, éstos navegantes de los juzgados y amantes de extensos documentos de palabras confusas, aparecieron en la puerta del demandado. Un citatorio. Grande fue la sorpresa de él; musitó algunas expresiones sobre quien iniciaba un proceso legal contra su persona. Se trataba de alguien que hace ya años le causaba admiración, le tenía respeto y cariño. Aquí es donde finalmente podía ver ese rostro verdadero del que hablamos, tal real como los demás retos difíciles que nos aguardan en la vida.

Fui llamado a dar mi opinión. Me senté ahí junto a él y otras personas. Leí los documentos, ambas hojas. Dejé en claro que no soy abogado, y lo que yo señalara no iba a sustituir la opinión de un profesional. Cuando asintieron, dije que uno debe saber escoger sus batallas. Que la vía del diálogo se debe intentar tomar antes que nada, por intransigente que nos parezca que la otra parte se va a mostrar. Después construimos escenarios, evaluamos posibles pérdidas, y finalmente le dije al demandado que su decisión es la que más peso tiene.

"Tiene tres días para presentarse", una de las pocas cosas señaladas claramente en el escrito. Sabemos que si de algo gusta el sistema judicial y aquellos que viven de él, es de usar lenguaje rebuscado y técnico en vez de simplificar las cosas para aquellos que, a fin de cuentas, no tienen extenso conocimiento en leyes (o lo que en éstos días hacen pasar por leyes). Se le llamó a la parte actora, intentando razonar. No se logró nada. Y cuando lo obtenido de alguien es nada, es mejor asegurarse que no forme ya parte de lo que es tu todo.

PARTE ACTORA, aquella que acusa o demanda. PARTE DEMANDADA, el término se explica por sí mismo. Curiosa forma de llamarles. Y más curioso pensar en que antes, dichas personas se hacían llamar de forma distinta entre sí. En éste caso: Padre e Hijo.

Es así el mundo, en el que como dije antes, a muchos se les usa y desecha sin pensar en lo que éstos hicieron bien. Gobiernos que piensan solo en lo que ellos dan y no en lo que los ciudadanos han contribuido, compañías que piensan solo en lo que le pagaron a un empleado y no en lo que éste les ayudó, y padres que ven números, finanzas y propiedades; no a un hijo que no fue solo un gasto, sino alguien que también les acompañó y dio apoyo y compañía en otro tiempo.

Y aquel que sabe dar dicho apoyo y compañía a quien lo necesita, siendo moral y consistente, es el verdadero ganador. Aunque los de lealtad ligera, jueces, y abogados digan lo contrario. Le dije al demandado que cuenta con mi apoyo. Fuera de eso, no hay más que decir.

...

6 comentarios:

  1. ahora si no se que decir, pero comento sin comentar con el proposito de demostrar apoyo.

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  2. Que situación tan lamentable. Espero que no sea una situación personal.

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  3. Nunca lo había visto así, me refiero a ser el condón de las personas, y creo que es lo que pasa habitualmente a muchos.












    RAwWR!!!

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  4. No es la primera vez que me entero que entre familiares se hacen culeradas, pero eso de meter a los abogados de por medio solo lo supe en el caso de la abuela de una amiga que en su supuesto lecho de muerte cedio mucho de su dinero a sus deudos, y cuando de milagro se recupero volvio a su habitual amargura para pedirle al abogado que revoque todas las dadivas con todo y remuneracion debido a que ellos "se aprovecharon de sus delirios de muerte".


    Da risa cuando te lo cuentan como anécdota de lo meca que es la gente, pero no es nada bonito cuando es una persona que supuestamente te quiere.

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  5. pues será como la película el abogado del diablo .. me imagino...
    Besos y abrazos Rev. Alex...

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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